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Cómo se realizó el célebre Dalí Atomicus


Fue en 1948, todavía no existían los retoques digitales, ni los programas para editar fotografía, ni las computadoras, ni nada. Sólo se utilizó una película analógica, emulsiones para revelar, una cámara de formato medio y unas cuantas ideas para aprovechar al máximo los recursos. Salvador Dalí –en su pico máximo de fama– y el fotógrafo Philippe Halsman se reunieron para diseñar una imagen imposible, basada en Leda atómica, una obra que según Dalí era clave para la vida: cada elemento está suspendido en el espacio, sin que ninguna cosa toque a otra. Incluso el mar está despegado de la tierra. El título sería Dalí atomicus.

Trabajaron una semana en el boceto, en el estudio que Halsman tenía en Nueva York. El objetivo principal era conseguir que ningún elemento tenga punto de apoyo y que haya una presencia fuerte del movimiento sin perder equilibrio en la composición. Decidieron ubicar una reproducción de Leda atómica sobre el margen derecho, utilizar tres gatos, leche, dos atriles y una silla. Dalí, con un pincel en su mano derecha, sería la única persona que aparecería en la foto. A último momento prefirieron suplantar la leche por agua. No sabían cuántas tomas iban a tener que realizar y necesitaban más de cinco litros por intento. Eran tiempos de postguerra.

Con un sistema de poleas ataron al techo los atriles y el cuadro con hilos transparentes. Un asistente era el encargado de tirar de los hilos al momento de hacer la toma. Yvonne Halsman, la esposa del fotógrafo, tenía la silla en su mano, sobre el margen izquierdo, con el cuerpo retirado para no aparecer en la fotografía. Otros tres asistentes lanzaban los gatos. Y un quinto asistente se encargaba de desparramar en el aire, de abajo hacia arriba, y de izquierda a derecha, un baldazo de agua. Contaban hasta cinco:

Uno: Silla en el aire
Dos: Muebles arriba
Tres: Gatos al aire
Cuatro: Agua
Cinco: Dalí pegaba un salto

Los pasos tres, cuatro y cinco se hacían casi en el mismo instante. Los primeros intentos fueron un fracaso. Era muy complicado coordinar todos los elementos para lograr una imagen armónica. Para la tercera toma el estudio se había convertido en un charco gigante, los asistentes estaban empapados y sucios, y Dalí de tanto en tanto tenía que cambiarse los pantalones. Los únicos que la pasaron bien, contó el Halsman, fueron los gatos. En aquel momento regía en los Estados Unidos una ley que impartía serias multas por maltrato animal; además, pusieron especial empeño en cuidarlos porque necesitaban que no salgan con gestos de sufrimiento.

En total se hicieron unas veintiocho tomas –todavía se conservan los primeros contactos de algunas– las cuales demandaron más de cinco horas de trabajo. En el proceso de revelado se trabajaron los contrastes para que desaparecieran los hilos y se retocaron algunos detalles, por ejemplo se borró una pata del atril que estaba debajo de la reproducción de Leda atómica. También ser cortó el encuadre para no se vea el brazo de Yvonne sosteniendo la silla, y se agregó, en proceso de postproducción, un dibujo de Dalí en el atril que tenía a su lado.

La obra fue exhibida en Nueva York a principios de 1949. Muchos dijeron que se trataba de un dibujo. Otros intentaron quitarle valor con el argumento que era un vulgar fotomontaje. La repercusión fue extraordinaria. Dalí y Halsman continuaron trabajando juntos, en 1951 realizaron la famosa In Voluptas Mors, donde utilizaron ocho mujeres desnudas para delinear la imagen de una calavera.



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